
Mis mañanas no son perfectas, pero sí intento que sean positivas y llenas de energía. En esta publicación comparto mi rutina matutina para sentirme con más energía. Con el tiempo he aprendido que la forma en que empiezo el día cambia todo lo que viene después, así que trato de hacerlo con intención. No es una rutina rígida ni llena de pasos; es simplemente un comienzo que me haga sentir bien y animada para lo que venga.
1. Conectar con Dios antes de conectar con el mundo
Mi primer pensamiento del día siempre es Él.
Lo primero que hago al abrir los ojos es dar gracias a Dios. Algo que me ha ayudado muchísimo es no agarrar el teléfono de inmediato. Antes lo hacía, pero cambié esa costumbre porque:
- Me distraía desde temprano
- Me llenaba la mente de ruido
- Me alejaba de mi primer pensamiento del día: Dios
Él merece mi primer y último pensamiento cada día.
Y aquí va mi parte chistosa lol: Al lado de mi lavamanos tengo un muñequito de Jesús que le dieron a mi nene en la iglesia. Está ahí para recordarme: “Hey, ¿ya hablaste con Jesús?” Me da risa, pero ayuda.
2. Mi tiempo de oración y devocional
Este es el momento que despierta mi espíritu.
Después de cepillarme los dientes voy a la oficina, junto a Rocky, mi colita fiel. Ahí hago:
- Mi oración
- Leo mi devocional
- Reflexiono en el mensaje del día
- Muchas veces lo comparto en redes
Esta parte despierta mi mente y mi espíritu, y me prepara para lo que traiga el día, tanto en lo personal como en el trabajo.
3. Estiramientos para despertar mi cuerpo
Mi cuerpo también necesita su atención.
Luego hago unos 20 minutos de estiramientos. Después de tantos años trabajando sentada, más los achaques de la edad, el cuerpo me pasó factura. Pero desde que practico estiramientos combinados con ejercicios, mi cuerpo ha respondido positivamente.
Si eres joven, no esperes tarde para cuidar tu cuerpo. El mejor tiempo es ahora.
4. Un ratito de sol suave con Rocky
El sol suave de la mañana es una bendición para el cuerpo.
Cuando termino, Rocky ya está acosándome para salir afuera. Él quiere:
- Oler todo
- Alzar la pata
- Plantar territorio lol
Mientras él tiene su tiempo, yo me siento en la escalera a tomar una pequeña dosis de vitamina D. El sol suave de la mañana tiene algo que calma y despierta, además de todos sus beneficios.
Esos minutos los aprovecho para:
- Seguir hablando con Dios
- Agradecer por un día más de vida
- Respirar profundo
- Hacer grounding (caminar descalza en el césped)
5. Agua con limón y sal para activar mi cuerpo
Un pequeño ritual que me hace sentir mejor.
Después, lo primero que consumo es un vaso de agua con jugo de limón y sal. Esto me ayuda a:
- Recuperar electrolitos
- Preparar mi estómago
- Despertar mi cuerpo de forma natural
Desde que lo hago, me siento mucho mejor.
6. Desayuno alto en proteínas
Mi energía empieza aquí.
Treinta minutos después, usualmente a las 10am, tomo mi desayuno. Me gusta algo simple pero saludable:
- Huevos
- Yogurt con frutas
- Algo alto en proteínas
Esto me ayuda a sentirme con más energía y saciada por horas. Un desayuno alto en azúcar no aporta energía real; al contrario, nos hace querer comer otra vez en menos de una hora.
7. El cafecito… pero más tarde
Mi pequeño placer, pero con intención.
¿Y el café? Ese viene después del desayuno.
Antes lo tomaba primero, pero cambié esta rutina. Y aunque me dolió — porque yo soy una coffee lover como la ardillita de Ice Age con su nuez — este cambio ayudó muchísimo a mi cuerpo.
Despertar con proteínas en vez de cafeína me ha hecho sentir mejor.
Mi rutina no es perfecta, pero es mía. Cada mañana me recuerda que Dios me regala un nuevo comienzo. No importa cómo haya sido ayer… siempre puedo empezar de nuevo hoy.
Mensaje final
Mi rutina no es perfecta, pero es mía. Cada mañana me recuerda que Dios me regala un nuevo comienzo. No importa cómo haya sido ayer… siempre puedo empezar de nuevo hoy.


