No todo en la vida son grandes momentos.
No todo tiene que ser extraordinario para ser importante.
Hay espacios pequeños —un café en silencio, una cocina tranquila, una pausa a mitad del día— que sostienen más de lo que pensamos.
Yo he empezado a cuidar esos momentos.
A no verlos como tiempo vacío, sino como tiempo que me devuelve un poco de calma.
Y en medio de días ocupados, responsabilidades y rutinas, esos espacios se vuelven necesarios.
No son grandes… pero sostienen.

